Cada día, en aeropuertos de todo el mundo, miles de pasajeros intentan subir a bordo con objetos que están expresamente prohibidos. Algunos lo hacen por desconocimiento; otros, con plena conciencia. Y los TCP, junto con los controles de seguridad, son la última línea de detección.
Conocer estas prohibiciones es útil tanto si viajas como si te estás formando para trabajar en cabina. En el curso de azafata en Barcelona estudiamos en detalle la normativa de seguridad que regula todo lo que entra y sale de una aeronave.
1. Líquidos por encima de 100 ml sin declarar
Es la prohibición más conocida y la que más infracciones genera. La norma de los 100 ml es universal en la aviación internacional: los líquidos, aerosoles y geles en cabina deben estar en recipientes de máximo 100 ml, todos en una bolsa de plástico transparente de un litro. Sin embargo, es habitual que los pasajeros intenten colar botellas más grandes en el fondo de la mochila.
Los TCP no realizan el control de seguridad en tierra, pero sí pueden detectar en cabina situaciones sospechosas: botellas que desprenden olores específicos, líquidos que no corresponden a los envases declarados, o comportamientos que generan alertas.
2. Objetos cortantes «olvidados»
Navajas, tijeras con hoja larga, herramientas con punta o filo: son objeto de decomiso en los controles de seguridad, pero algunos pasajeros los llevan en el equipaje de mano sin ser conscientes de ello (o afirmando no serlo). Los TCP están formados para actuar si detectan a bordo algún objeto cortante que haya pasado los controles, algo extremadamente raro pero que existe como protocolo.
3. Power banks de gran capacidad sin declarar
Los dispositivos de carga portátiles están permitidos en cabina, pero con límites de capacidad. Los power banks de más de 100 Wh requieren autorización expresa de la aerolínea; los de más de 160 Wh están directamente prohibidos. El riesgo es el fuego en baterías de litio, uno de los incidentes más serios que puede ocurrir a bordo.
Los TCP están entrenados para detectar y gestionar incendios de baterías de litio, una amenaza que ha aumentado significativamente con la proliferación de dispositivos electrónicos.
4. Comida con restricciones de destino
Esto no es un problema de seguridad aérea sino de normativa fitosanitaria: muchos países prohíben la introducción de determinados alimentos (frutas, carnes, productos lácteos no procesados). Los TCP pueden detectar en cabina olores o situaciones que sugieran que un pasajero lleva productos que deberían haber sido declarados.
5. Artículos deportivos mal clasificados
Palos de golf, raquetas de squash de tamaño estándar o bates de béisbol no pueden ir en cabina: deben facturarse. Sin embargo, algunos pasajeros intentan subir estos objetos argumentando que «caben» en el compartimento superior. El TCP tiene autoridad para solicitar que sean facturados si no cumplen las dimensiones permitidas.
6. Animales no declarados
El transporte de animales en cabina está regulado y requiere autorización previa de la aerolínea. Sin embargo, no es infrecuente que pasajeros intenten subir mascotas pequeñas en bolsos o mochilas sin haberlo declarado. Los TCP pueden detectarlo por sonidos, movimientos o simplemente por la actitud del pasajero.
7. Artículos de valor no asegurados como equipaje de mano
Joyería de alto valor, instrumentos musicales caros o equipos electrónicos profesionales: aunque en muchos casos están permitidos en cabina, pueden generar problemas si no caben en el compartimento superior y el pasajero se niega a facturarlos. El TCP media en estas situaciones siguiendo la política de la aerolínea.
8. Fuentes de ignición distintas de los mecheros permitidos
Se permite un mechero de bolsillo por pasajero, pero los mecheros de soplete, las cerillas de seguridad en grandes cantidades o cualquier dispositivo de ignición que no sea el estándar están prohibidos. El tabaco electrónico tampoco puede usarse a bordo bajo ningún concepto, aunque llevarlo es legal en muchas aerolíneas.
9. Medicamentos en cantidades que superen el uso personal
Los medicamentos están permitidos en cabina, pero en cantidades que correspondan al uso personal durante el viaje. Cantidades que sugieran distribución pueden generar alertas. Los TCP están formados para actuar con discreción en estas situaciones y escalar al comandante si fuera necesario.
10. Dispositivos de seguimiento no declarados
Con la proliferación de localizadores GPS y dispositivos de rastreo, ha aumentado el número de incidencias relacionadas con su uso a bordo. Aunque la mayoría son inocuos, determinados dispositivos de radiofrecuencia pueden interferir con los sistemas de navegación.
La normativa de seguridad aérea es extensa, precisa y cambia con frecuencia. Conocerla en profundidad es parte fundamental de la formación TCP. Si quieres saber qué más se estudia en cabina, en el curso TCP en Barcelona encontrarás el programa completo.